La historia de Andalucía
Por Heidi
Desde los tiempos de la
primera Edad de Bron
ce, en el tercer milenio a. c., esta tierra situada entre dos mares y dos continentes es el destino preferido de diferentes
pueblos y civilizaciones. El antiguo y conocido reino de Tartessos se formó en el sur de de España a partir del siglo XI a.c. bajo el influjo de los fenicios y los griegos
. La agricultura, la ganadería, así como la minería y la elaboración de la plata y el bronce, son las actividades preferidas por esta cultura de comerciantes.Les suceden los turdetanos, un pueblo ibérico y después los cartaginenses, que establecen aquí sus propios poblados.
En el siglo III a.c. los romanos, tras sus victorias en las Guerras Púnicas, acaban con la soberanía de los cartaginenses, creando y dominando durante los siguientes 700 años la provincia "Bética". Andalucía abastece al imperio romano con alimentos, aceite, vino y metales. El filósofo Séneca y los dos primeros emperadores nacidos fuera de Roma proceden de Itálica: Trajano y Adriano. A partir del siglo III a.c. Roma se orienta hacia el oeste (Constantinopla).

Tras la caída del Imperio Romano, llegan los vándalos, que proceden del norte germano y que dan su nombre al territorio: Vandalucía. Pero su hegemonía no dura mucho y al poco tiempo les suceden los visigodos, quienes bajo el reinado de Alarico II se establecen en la península Ibérica y conocen su mayor apogeo en tiempo de los obispos Leandro e Isidoro.
A principios del siglo VIII, los árabes atraviesan el estrecho de Gibraltar y se extienden rápidamente por la Península Ibérica. El Emirato independiente de Al-Andalus y más tarde el Califato de Córdoba marcan el apogeo de la dinastía de los Omeyas y con ella la de la cultura árabe en Andalucía. Córdoba se convirtió en el centro y crisol de las diferentes culturas y religiones. Comercio, ciencia, artesanía y arte experimentan un gran auge. A partir del año 1031, el califato se dividió en pequeños reinos islámicos. Los almorávides y los almohades (bereveres) se sucedieron en el control de Al-Andalus hasta el siglo XIII. Después de la reconquista de Córdoba (1236) y Sevilla (1248), la dinastía nazarí reinará durante dos siglos y medio, estableciendo su sede en Granada. El último rey moro, Boabdil, tras entregar en enero de 1492 las llaves de Granada a los reyes Isabel y Fernando, se refugia en las Alpujarras.
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