
Tras la caída del Imperio Romano, llegan los vándalos, que proceden del norte germano y que dan su nombre al territorio: Vandalucía. Pero su hegemonía no dura mucho y al poco tiempo les suceden los visigodos, quienes bajo el reinado de Alarico II se establecen en la península Ibérica y conocen su mayor apogeo en tiempo de los obispos Leandro e Isidoro.